| Redacción | 08/02/2011 |
La música aragonesa vivió ayer su fiesta más especial, la que corona a los mejores del año, con una gala en el mejor escenario posible: el Principal de Zaragoza. Grupos más conocidos, otros que llegarán lejos, algunos que no tendrán tanta suerte. En definitiva, una muestra de que en Aragón hay producto y, además, del bueno.
Producto como el de Tachenko, que se llevaron el premio en dos (mejor canción y mejor videoclip por Escapatoria) de las tres categorías a las que estaban nominados; o el de Volador, alzándose con el galardón al mejor grupo. Premios para los que ya han dejado de ser unas promesas (Lousiana, mayor proyección), para los que trabajan sin apenas ayudas (Delirium Tremens, mejor disco autoeditado) y para los que están plenamente consagrados: Enrique Bumbury, premio al mejor directo de 2010.
Premios para los solistas (Pecker) y para los que lo hacen en grupo (Dada, mejor EP). Para aquéllos que disfrutan junto a la mesa de mezclas, aunque cada uno en su estilo: Chelis, mejor DJ; y Rap’sus’Klei, que con su disco Pandemia se hizo con el de mejor album. Reconocimiento para los que se atreven con lo de casa, como Pepin Banzo, que con su Jota from Saragosa consiguió el premio a la mejor canción en lengua minoritaria aragonesa.
No sólo los grupos y cantantes hacen que la música aragonesa presuma de buena salud, por eso también hay premios para quien los apoya, como Luis Lles o Matías Uribe, que con su blog La voz de mi amo se alzó con el galardón a la mejor Web por delante de la de Zaragoza2016 entre otras. Y también premios para lo de dentro y lo de fuera: This Is The Beginning Of A Beautiful Friendship, de Bigott, premio a la mejor producción; y Las pequeñas cosas, de Diego Stabilito, galardonado por su portada.
José Antonio Labordeta, presente
La gala estaba llegando a su final cuando se apagaron las luces, empezó a sonar Somos y una proyección pasaba fotogramas de la vida de Labordeta, uno de los mejores cantautores que ha dado Aragón. Era el momento del reconocimiento de las gentes de la música, pero no fue el único.
Muchos de los premiados tuvieron un recuerdo muy especial, una dedicatoria para ‘El abuelo’. José Antonio Labordeta recibió en la noche de ayer el reconocimiento de la música aragonesa, no sólo en forma de la estatuilla que su mujer, visiblemente emocionada, recogió en el patio de butacas, sino también el de todo el público, que en pie, quiso rendir su particular homenaje a uno de los más grandes. Como dijo Carbonell, su compañero, su amigo, seguramente lo estaba escuchando.