| J. Lión | 30/09/2011 |
El director general de Conservación del Medio Natural, Pablo Munilla, acompañado por varios técnicos del departamento de agricultura y de los responsables del campo de maniobras de San Gregorio, ha procedido a dejar en libertad a un ejemplar de águila perdicera, un ave en peligro de extinción y que apenas cuenta con 26 parejas censadas en el territorio aragonés, tres veces menos que el quebrantahuesos.
El águila, que ahora cuenta con ocho meses de edad, fue encontrada en los primeros días de su vida en un nido en la provincia de Huesca aquejada de una enfermedad que afecta a la garganta y que le impide tragar. "Si no llegamos a encontrarla hubiera muerto de inanición, como su hermano", ha comentado Chabier, uno de los veterinarios que ha tratado a este macho durante los siete meses que ha permanecido en el CIAMA-La Alfranca. En su periodo en cautividad además de ser curada de la infección ha permanecido varias sermanas en el parque de vuelo, donde ha aprendido a subsistir por sus propios medios cazando las codornices que soltaban.
Ahora, una vez que ha
emprendido el vuelo, estará controlada durante los próximos cuatro años por un completo sistema de GPS que localiza en cada momento en qué punto se encuentra. Ese aparato, que va adosado a la espalda, se desprenderá en unos años cuando el arnés con el que se sujeta se degrade con el paso del tiempo. Sobre su futuro, los especialistas no han podido concretar si se emparejará en Aragón o quizá vaya a tierras más lejanas. "Muchas acaban en Andalucía, donde hay una gran colonia", ha comentado un de las técnicos que colabora con el CIAMA-La Alfranca.
Con la suelta de este ejemplar el Gobierno de Aragón ha querido simbolizar el arranque del Plan de Recuperación del águila perdicera, aprobado el pasado martes en el Consejo de Gobierno. En este sentido, Munilla ha manifestado que con este tipo de actuaciones "se pretende dejar un legado". Asimismo, ha considerado que es importante "sensibilizar" a la población en la protección de las especies protegidas.
De la misma manera, la elección del lugar de suelta no ha sido arbitraria, puesto que en los montes de Zuera donde se sitúan las instalaciones militares de San Gregorio hubo un gran incendio en verano de 2008 que calcinó muchas hectáreas. Hoy en día, cuando han pasado tres años, los estragos del fuego aún son notables aunque los brotes verdes empiezan a surgir. "Es la manera de recuperar la fauna de una zona que se vio muy perjudicada", ha indicado el coronel Lobo -jefe del campo de maniobras-, quien ha señalado que la zona ha sido escogida "por ser de especial protección para las aves al estar prohibida la caza", ha dicho el militar que ha ejercido de anfitrión.
El hombre, el peligro latente
La especie, que Aragón está en peligro de exitinción, cuenta con la acción del hombre como uno de los mayores factores de riesgo. De hecho, en el último año han aparecido muertos siete ejemplares de perdicera: dos electrocutados, dos envenenados y tres tiroteados.
Y es que, como han explicado algunos de los técnicos que han presenciado la suelta, la implantación de criaderos de palomos de competición cuyos dueños reconocieron haber envenado a dos águilas perdicera. "Les molestan y las envenenaron", ha comentado Erensto, añadiendo además que "las dejaron juntas, en un camino, como queriendo reirse". Preguntado por las posibles sanciones, ha indicado que "en el juicio se verá", pero que en estos casos es complicado aunque el Seprona haya actuado.
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